Lectura antifonal – Salmo 136

Lectura antifonal – Salmo 136

Las lecturas antifonales son una buena manera de involucrar a la congregación en la celebración del Sábado de la Creación. Usualmente, el presentador explica a la congregación que se leerán versículos de las Sagradas Escrituras relacionados con la creación, el sábado y la adoración al Creador.

 

Cómo dirigir lecturas antifonales

El presentador comienza leyendo un versículo y la congregación se le une en el versículo siguiente. Es decir, el presentador lee los versículos impares, y la congregación (incluido el presentador) lee los versículos pares en voz alta.

En ocasiones, cuando la lectura antifonal es una selección de versículos no correlativos, el presentador puede indicar previamente qué versículos leerá la congregación. Sugerimos utilizar un proyector para que la respuesta de la congregación sea más armónica, sobre todo, seleccionando una versión de la Biblia de fácil lectura, como la Nueva Versión Internacional. Recomendamos destacar en negrita el texto que deberá leer la congregación al unísono.

A continuación, recomendamos algunas lecturas antifonales y sugerencias.

Lectura antifonal 1: Salmo 136

Este salmo exalta la grandeza de Dios. Proponemos que la congregación repita la última parte de cada versículo (texto resaltado).

  1. Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.
  1. Den gracias al Dios de dioses; su gran amor perdura para siempre.
  1. Den gracias al Señor omnipotente; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al único que hace grandes maravillas; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que con inteligencia hizo los cielos; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que expandió la tierra sobre las aguas; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que hizo las grandes luminarias; su gran amor perdura para siempre.
  1. El sol, para iluminar el día; su gran amor perdura para siempre.
  1. La luna y las estrellas, para iluminar la noche; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que hirió a los primogénitos de Egipto; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que sacó de Egipto a Israel; su gran amor perdura para siempre.
  1. Con mano poderosa y con brazo extendido; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que partió en dos el Mar Rojo; su gran amor perdura para siempre.
  1. Y por en medio hizo cruzar a Israel; su gran amor perdura para siempre.
  1. Pero hundió en el Mar Rojo al faraón y a su ejército; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que guió a su pueblo por el desierto; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que hirió de muerte a grandes reyes; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que a reyes poderosos les quitó la vida; su gran amor perdura para siempre.
  1. A Sijón, el rey amorreo; su gran amor perdura para siempre.
  1. A Og, el rey de Basán; su gran amor perdura para siempre.
  1. Cuyas tierras entregó como herencia; su gran amor perdura para siempre.
  1. Como herencia para su siervo Israel; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que nunca nos olvida, aunque estemos humillados; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que nos libra de nuestros adversarios; su gran amor perdura para siempre.
  1. Al que alimenta a todo ser viviente; su gran amor perdura para siempre.
  1. ¡Den gracias al Dios de los cielos! ¡Su gran amor perdura para siempre!
Sábado de la Creación

Sábado de la Creación

En relación con el sábado, el Dr. Hans K. LaRondelle escribió: “Desde el principio, el sábado fue creado para dar espacio a la comunión santificadora de Dios con el hombre” (Cristo, nuestra salvación, p. 70).

El siguiente sermón ha sido adaptado de Dave Manzano

 

Bosquejo

  1. Introducción
  2. El peligro de la autonomía
  3. La provisión de Dios
  4. El descanso y la buena compañía
  5. El sábado de la creación hoy
  6. Una cuestión de fe
  7. El último llamado para la humanidad
  8. Ilustración
  9. Conclusión

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