Charlie & Dawkins: el diablo estuvo suelto

Charlie & Dawkins: el diablo estuvo suelto

Hace algún tiempo, las redes sociales fueron invadidas por cierto ritual llamado “Charlie Charlie Challenge”. Sin embargo, más que aquel supuesto espíritu, las ideas de “Charlie” Darwin, expresadas por Richard Dawkins en su libro “El capellán del diablo”, y en su reciente visita a Brasil son las que han escandalizado a varios. Antes de partir de regreso hacia Los Ángeles, el biólogo ateo se tropezó, se lastimó el rostro, recibió cinco puntos y no pudo embarcar. En su perfil de Facebook, un internauta atrevido llegó a escribir: “¡Dios es realmente brasileño!” Dejando de lado las bromas, mientras estuvo en Brasil, Dawkins, que supuestamente había venido a hablar acerca de ciencia, biología y evolucionismo, no pudo resistir la tentación de “predicar”. Trató de asuntos subjetivos, como su ateísmo e insultó a algunos creacionistas.

Un ejemplo fue la entrevista que concedió a la revista Galileu. Dawkins dijo lo siguiente: “Yo nunca quise nada más que luchar contra el creacionismo.” Aquellos ciudadanos que financiaron su visita trajeron a un biólogo que no vino a hablar de ciencia, sino a atacar a los creacionistas. Al menos Dawkins reconoció que no hace investigación: “Creo que después de escribir El gen egoísta básicamente hice un cambio de rumbo, dejé de escribir sobre mis investigaciones, aunque sigo investigando, pero no puedo dedicarme tanto a eso, ya que escribir libros me ha dado mejores frutos. No estoy arrepentido; ya que, de cierta manera, hice más por la ciencia al escribir libros de lo que hubiera hecho a través de una investigación muy estricta… Nunca habría sido un gran investigador, de cualquier manera.”

La revista Veja también concedió bastante espacio para que Dawkins hablara de cualquier cosa, menos de ciencia. El periodista André Petry es ateo, fanático de Darwin y admirador de Dawkins. Y fue él quien tuvo la tarea de entrevistar al biólogo ateo más indignante de nuestro tiempo. Sería como pedir a un cardenal que entrevistara al papa. ¿Qué te parece que sucedió? ¡Lógico! La entrevista es una charla amistosa entre iguales. Petry acomoda la pelota para que Dawkins pueda patear. No hace una pregunta incómoda, no cuestiona, no presiona, como debe hacer un buen periodista. Otra vez más, Veja ofrece su tribuna de páginas amarillas y deja que Dawkins hable libremente. Y observa algunas cosas que él dijo:

“Ciertos órganos complejos y funcionales, como los ojos, por ejemplo, van gradual y progresivamente evolucionando en la ejecución de sus tareas.” Por qué no preguntó Petry cómo surgieron esos ojos y cómo llegaron a ser más complejos? ¿Es que la Información compleja surge de la nada? ¿La evolución puede contrarrestar las leyes de la termodinámica y desafiar la entropía? ¿Vamos a dejar que Dawkins afirme lo que quiere solo porque es famoso?

“Obviamente, la conciencia evolucionó como una propiedad emergente de los cerebros. Nosotros, los seres humanos, tenemos conciencia. Por lo tanto, es seguro que, en algún momento, nuestros ancestros obligatoriamente desarrollaron la conciencia.” ¿La conciencia surgió de la materia cerebral? ¿Cómo se prueba eso? ¿Tenemos conciencia porque tenemos conciencia? Es más o menos como decir que la casa es roja porque es roja. Las tautologías no explican nada. ¿Qué me garantiza que una unión de moléculas sería capaz de dar origen a la conciencia? Y si nuestra conciencia depende de una unión casual de moléculas, ¿por qué debo confiar en ella?

“No existen grandes debates teológicos. La teología es un no asunto, carente de contenido.” ¿Y qué decir del naturalismo filosófico que él defiende con uñas y dientes? ¿Es un asunto con contenido? ¿Qué evidencias empíricas hay de que el Universo y la vida surgieron a partir de la nada y que la materia habría dado origen a las leyes y constantes finamente ajustadas, o que esas leyes habrían posibilitado el origen de la materia? El naturalismo filosófico es un concepto que no puede ser sometido al método científico. Entonces ¿cómo se atreve Dawkins a decir que la teología es un “no asunto”? Grandes intelectuales a lo largo de la historia han dedicado sus energías mentales y su tiempo al estudio de algo que, si fuera real, se constituye en la mayor de todas las ciencias: el estudio de Dios. El descreimiento de Dawkins (o quien quiera que sea) no puede ser motivo para considerar como irrelevante a la teología. Recordemos que, según Rochard Panek, conocemos apenas el 4% de la realidad que nos rodea. Es mucha pretensión creer que el método científico es suficiente para proveer respuestas absolutas como las de Dawkins.

La ciencia confirma lo que Pablo afirmó en Romanos 1:19 y 20. Es la misma ciencia la que nos muestra cada vez más cuán complejo es el Universo y que todo proyecto presupone la existencia de un proyectista. ¿No fue la ciencia la que convenció al director del proyecto Genoma, Dr. Francis Collins, a abandonar su ateísmo? ¿No fue la ciencia la que llevó a Antony Flew, considerado el mayor filósofo ateo del siglo 20, a declarar que Dios existe? De paso, ¿qué contribuciones científicas de Dawkins pueden ser comparadas con las contribuciones a la ciencia de un Pasteur o un Collins? Dawkins es un teórico que no debe  haber puesto los pies en un laboratorio hace muchos años, caso contrario no tendría tiempo para escribir tantos libros en los cuales destila su odio contra Dios.

Petry comenta: “A medida que el conocimiento científico sobre el mundo se va ampliando, llega a ser más difícil creer en ciertos dogmas religiosos, como la idea de que la humanidad tiene apenas 6.000 años de existencia.” Claro que Dawkins aprovecha esta pelota debidamente posicionada por su discípulo. Sucede que Petry parece ni siquiera saber la diferencia entre doctrina y dogma, o quiso usar la palabra en un sentido peyorativo. Para los católicos, dogma se trata de una afirmación del Espíritu Santo por medio del magisterio de la iglesia. Doctrinas bíblicas son conceptos revelados por el Espíritu Santo por medio de los profetas inspirados. Bien, para un ateo eso hace poca diferencia, pero, para quien cree, no. De cualquier manera, a final de cuentas, los peores ataques son siempre contra los creacionistas que creen en la literalidad del relato de la creación del Génesis…

Y ahí viene Dawkins de nuevo: “La ciencia podría haber avanzado mucho más rápidamente en un mundo no religioso.” Di eso a los padres de la ciencia, gigantes como Newton, Galileo, Copérnico, Kepler y otros. Hay estudiosos que atribuyen justamente a la cuna cristiana el desarrollo de la ciencia moderna. Ahí viene Dawkins y trata de tirarse de revisionista profético, diciendo lo que podría haber sido de la historia de la ciencia si no hubiera habido religión. Bien, él podría haber sido uno de los muchos millones de muertos del régimen comunista ateo de la ex Unión Soviética…

En la reciente autobiografía de Dawkins (que Veja ya está divulgando), él imagina que, si los niños no tuvieran contacto con cuentos de hadas, quizás no creerían en Dios. Pero él se olvida de que fue justamente el cristianismo que ayudó a quitar las religiones del misterio, el panteísmo, el ocultismo, el misticismo. La creencia en un Dios lógico, racional, personal es el mayor antídoto contra el misticismo y proveyó los presupuestos sobre los cuales la ciencia está fundamentada. Además, observa lo que escribió un filósofo ex-ateo que Veja nunca entrevistó: “El secularismo vivido en Europa y exportado al mundo deja el interior del individuo arruinado y lo hace vulnerable a todo tipo de creencias” (Ravi Zacharias, A Morte da Razão [La Muerte de la Razón], p. 21).

Realmente, fue una semana agitada. Mientras el diablo pintó y bordó con los que jugaron con él, Dawkins dejó su marca de incredulidad por donde pasó. De una manera o de otra, quien salió en ventaja fue el verdadero Charlie. Pero eso es solo por ahora…

Por Michelson Borges