Por qué creo en la creación

Por qué creo en la creación

¿Es real Dios? ¿Merece confianza la Biblia? ¿Cómo entender el relato del Génesis? ¿Creó Dios el mundo y sus criaturas en una semana literal? ¿Sucedió eso sólo hace unos 10.000 años? ¿Cómo pueden esos relatos ser veraces cuando tantas mentes brillantes proponen algo muy diferente?

 

Preguntas de niño

Yo me hacía preguntas como esas desde cuando era un niño. Mis padres hicieron lo mejor que pudieron para contestarlas. Y por bastante tiempo, acepté sus explicaciones. Pero llegó un momento cuando simplemente no pudieron contestarme a satisfacción mía.

Recuerdo que en quinto o sexto grado comencé a pensar que en el mundo natural ocurren pequeños cambios con el paso del tiempo. Si cultivar un rosal introduciendo gradualmente cambios lleva a un rosal que produce rosas violetas o incluso negras, ¿por qué no puede ser cierta la evolución tal como la plantean los naturalistas?

Le pregunté a mi padre y él me dijo que la “microevolución” puede ocurrir, cambiando el color de una rosa o el aspecto de un perro. En cambio la “macroevolución”, que consistiría por ejemplo en convertir un cerdo en una vaca, o un perro en un gato, no puede suceder. Le pregunté por qué no, si el proceso duraba mucho, mucho tiempo. Nadie, ni siquiera mi padre, parecía ser capaz de explicármelo.

Por Sean D. Pitman – Continuar leyendo artículo original

La luz del primer día de la creación

La luz del primer día de la creación

Al leer el relato de la creación de Génesis, hallo que el primer día Dios dijo: “Sea la luz, y fue la luz” (1:3). Unos versículos más adelante, sin embargo, dice que el cuarto día Dios puso “lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra… y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas” (1:1418). Como cristiana creyente en la Biblia, me pregunto cuál fue la fuente de luz que iluminó nuestro planeta antes del cuarto día, si no provenía del sol.

Se han dado varias explicaciones. Una posibilidad es que la presencia divina fuera la fuente de luz del primer día de la creación…

Una segunda opción supone que el sol fue creado antes del cuarto día, pero que llegó a ser visible en ese día al retirarse las nubes.

Por Richard M. Davidson – Continuar leyendo el artículo original

Ecología, biodiversidad y creación: un enfoque estructural

Ecología, biodiversidad y creación: un enfoque estructural

John Ashton cree en Dios. Cree en el informe del Génesis acerca de la creación. También es un investigador científico. De modo que se sorprendió cuando otro investigador desafió su creencia en una conferencia en la Universidad Macquarie, en Sydney, Australia. En ella, un relator daba evidencias que apoyaban el informe bíblico de la creación, pero otro investigador decía que él no creía que fuera posible encontrar a un hombre de ciencia con un doctorado que creyera en una creación literal en seis días. En ese momento, alguien mencionó los nombres de dos científicos que creían en el creacionismo. John Ashton era uno de ellos. Cuando supo acerca de esta conversación (él no había estado presente en la conferencia), aceptó el desafío, y el resultado fue la maravillosa colección de ensayos, In Six Days: Why 50 Scientists Choose to Believe in Creation.

Cuando recibí su invitación de contribuir al libro con un ensayo, al principio entendí que debía escribir específicamente acerca de la creación en seis días desde una perspectiva científica. Sin embargo, esa no era la intención de John Ashton. Yo creía en una creación en seis días, pero no por razones científicas. ¿Qué podría decir alguien acerca de este tema desde una perspectiva científica? ¿Cómo podría dar evidencias científicas de que la tierra y la vida fueron creadas en seis días literales? Yo sabía que había muchas áreas del creacionismo que podían ser estudiadas científicamente, pero no creía que la creación en seis días fuera una de ellas. Eso debía aceptarse estrictamente por la fe en la Biblia.

Por Henry Zuill – Continuar leyendo artículo original

¿Es razonable creer en una creación reciente de seis días de duración?

¿Es razonable creer en una creación reciente de seis días de duración?

Antes de contestar la pregunta acerca de si es razonable creer en una creación reciente en seis días, es importante definir elementos claves tales como “racional”, “reciente”, “seis días”. Mientras que a la ciencia se la relaciona con el término “racional” y por lo tanto se espera que sea razonable, muchos han asociado al creacionismo con “fe” y por ello aparenta ser incompatible con cualquier cosa que sea “racional”.

Pero la fe basada en la Biblia –en este caso puntual la creación– es “racional” dado que no es mística y/o irracional. Por el contrario, presenta evidencias históricas (la Biblia es un documento histórico), naturales y concretas para sus afirmaciones. Aunque es verdad que la Biblia no es un registro científico moderno del proceso de la creación, sino que más bien requiere que aceptemos a la creación por fe (Hebreos 11:3, 6), no se espera que nosotros ejerzamos una fe ciega o simplista. Por el contrario, la Biblia ofrece un marco de referencia y argumentos para que la fe sea convincente, mostrando que los eventos y elementos presentados por la Biblia son verdaderos tanto cosmológica como históricamente.

Por Gheorghe Razmerita – Continuar leyendo el artículo original

Afirmando nuestra posición acerca de la creación

Afirmando nuestra posición acerca de la creación

Me permito efectuar este llamado con el conocimiento del constante debate en algunos ámbitos, entre la fe y la ciencia, en particular en lo que se refiere a los orígenes y a la creación.

Como comunidad, siempre ha sido para nosotros de suma importancia permanecer cerca de las Escrituras. La fe tiene en ella su punto final de referencia. No debemos permitirnos una posición que nos aleje de la Biblia para definir nuestros valores y expresar nuestras creencias.

Nuestra posición como iglesia en relación con los orígenes está claramente expresada –aunque en términos generales– en nuestras Creencias Fundamentales. Esta posición se ve reforzada por una declaración votada por la Junta Directiva de la Asociación General en el Concilio Anual 2004.

Por Jan Paulsen – Continuar leyendo artículo original.