Cómo hablar de creacionismo

Cómo hablar de creacionismo

Para algunos, el creacionismo es como una religión. Otros consideran que Dios no existe. Así, el creacionismo es considerado una ilusión. ¿Será así? Primeramente, es interesante mostrar al escéptico lo que es el verdadero escepticismo. No considero el escepticismo algo totalmente negativo. Uno de los doce discípulos era ligeramente escéptico y Jesús no lo reprendió por eso. Ese era Tomás. Él buscaba experimentar por sí mismo aquello que los otros hablaban. La mejor manera de presentar el creacionismo es invitar al escéptico a ser escéptico de la verdad; cuestionar todo y buscar evidencias que sean sólidas para su cosmovisión. El creacionista tiene bastantes evidencias para presentar: actualmente muchos descubrimientos de la biología molecular que demuestran un diseño inteligente de la vida. La arqueología bíblica está allí ayudando a desenterrar la base histórica de las Escrituras. Entonces, muestre los hechos y deje que los escépticos saquen sus propias conclusiones.

La complejidad de la vida habla a favor del creacionismo. Los mismos darwinistas confirman dicha complejidad. Por ejemplo, Richard Dawkins, en el libro O Relojoeiro Cego [El Relojero Ciego], dice que el núcleo de una ameba tiene tanta información como todos los 30 volúmenes de la Enciclopedia Barsa. Toda forma de vida, desde la más “simple” hasta la más compleja, revela que hubo planificación. Y todos saben que toda esa información compleja y específica simplemente no surge de la nada.

Hay quienes dicen que el creacionista tiene la mente cerrada, pero, en verdad, él abre su mente para lo natural y sobrenatural (finalmente, el mundo natural y las leyes naturales no pueden ser la causa de ellos mismos), mientras los naturalistas cierran la mente a lo sobrenatural y se quedan frente a un dilema: ¿Cómo todo pasó a existir a partir de la nada? La verdad es amplia y debería ser buscada de manera igualmente amplia.

Si desea dialogar de manera constructiva con los naturalistas, el creacionista necesita comprender qué es la ciencia. Es importante saber diferenciar la ciencia experimental de la ciencia histórica. Por ejemplo, cuando se habla del origen de la vida, las personas creen que eso es ciencia experimental, pero no es, porque no es posible demostrar en un laboratorio cómo “surgió” la vida. ¿Cómo probar algo que no se sabe cómo sucedió? Simular un supuesto “ambiente primordial” sin que exista la certeza de que fue en él donde todo tuvo su inicio no es ciencia, es suposición.

Si el creacionista entiende lo que es ciencia, se hace más fácil dialogar con un darwinista.

Por Michelson Borges

La Era Glacial según el creacionismo

La Era Glacial según el creacionismo

Las producciones cinematográficas como “La Era de Hielo” han abonado la idea de que los periodos glaciales se extendieron por cientos de miles de años. Es verdad que existen evidencias de que hace muchos años los glaciares cubrieron grandes áreas de Norteamérica y del noroeste de Europa; pero ¿cuánto tiempo duraron exactamente? ¿Fueron varias glaciaciones, como afirma la mayoría de los geólogos, o fue solamente una? Causas Según el Dr. James Gibson, director del Geoscience Research Institute, una de las mejores hipótesis para la glaciación es la de Michael Oard. Él propone que, inmediatamente después del diluvio y debido a la liberación de las aguas bajo presión de las “fuentes del gran abismo”, la temperatura de los océanos era mayor (ver Génesis 7:11). Esta situación facilitó la evaporación y produjo precipitaciones abundantes en forma de nieve en las regiones más cercanas a los polos. Por otra parte, las actividades volcánicas lanzaron mucho polvo a la atmósfera y mantuvieron los veranos fríos, aumentando la precipitación e impidiendo el derretimiento de la nieve y del hielo. Cuando el suelo quedó cubierto de nieve, pasó a reflejar más la radiación solar. Eso habría enfriado aún más el aire y acelerado el proceso. Después de varios cientos de años, el océano se enfrió lo suficiente como para disminuir la precipitación de más nieve. La actividad volcánica declinó también, permitiendo que los veranos llegaran a ser más calientes, provocando el derretimiento del hielo. En su libro O Mundo Já Foi Melhor [El mundo ya fue mejor], Harry J. Baerg agrega: “De acuerdo con las estadísticas realizadas por William J. Humphrey, profesor de Física y Meteorología, tres o cuatro veces el número de volcanes activos, bloqueando el paso del calor solar, podrían reducir la temperatura promedio de la atmósfera lo suficiente como para traer otra era glacial” (p. 66). Y existen evidencias de que en el pasado, en cierto momento de la historia, hubo mucho más actividad volcánica. Otro requisito importante para una glaciación es la humedad abundante. “Debe haber una enorme precipitación de nieve para la formación de vastos campos. Cuando la tierra apareció lentamente de las aguas del diluvio, grandes lagos fueron represados detrás de barreras de material apilado. Ellos deben haber proporcionado parte de la humedad necesaria para la formación de nubes de nieve. Los océanos circundando las áreas glaciales suplieron, sin lugar a dudas, el resto. La temperatura fría de las primeras hieleras y la acción de los vientos tenderían a precipitar la humedad de las nubes cargadas” (O Mundo Já Foi Melhor [El Mundo Ya Fue Mejor], pp. 67, 68). Pero, ¿cómo entender las evidencias de que habría sucedido más de una glaciación? Según Baerg, la actividad volcánica que habría causado la glaciación excesiva debe haber variado considerablemente y el hielo podría haber avanzado y retrocedido varias veces, no ocupando millones de años, necesariamente. Los geólogos creacionistas creen que el hielo cubrió gran parte de las regiones tan solo una vez, y que la evidencia atribuida a otras eras es fruto del trabajo de las aguas durante el diluvio. “Algunos glaciólogos creen que quizás las glaciaciones habrían sido solamente etapas del avance y retroceso de las hieleras durante una única época glacial” (Jean Flori y Henri Rasolofomasoandro, Em Busca das Origens [En Búsqueda de los Orígenes], p. 274). Duración En el modelo de Oard, la Era Glacial puede haber durado menos de mil años. “Debemos tener en mente”, escribe Baerg, “que no hubo necesidad de millones de años para desarrollarse una era glacial. Todos los fenómenos ligados al hielo podrían haber sucedido en un espacio de tiempo relativamente corto. No necesitamos pensar que fueron necesarios millones de años para acumular el hielo de las hieleras, una vez que, en pocos meses durante el invierno, grandes porciones de tierra son cubiertas […] La formación y la desaparición de las sábanas de hielo deben haber sucedido entre el tiempo del diluvio y el comienzo de la historia registrada” (O Mundo Já Foi Melhor [El Mundo Ya Fue Mejor], p. 70). Y, tal como recuerdan Flori y Rasolofomasoandro, “la pequeña glaciación del siglo 18 hizo oscilar el límite del hielo alrededor de algunos miles de kilómetros, de norte a sur. La oscilación fue verificada en el intervalo de tan solo 150 años” (Em Busca das Origens [En Búsqueda de los Orígenes], p. 275). Aunque la Biblia no registre claramente un evento como la glaciación (porque, obviamente, no es su propósito ser un documento geológico), el texto de Job 38:22 puede indicar un clima más frío al principio de la historia bíblica. Artículo escrito por Michelson Borges, autor del libro A História da Vida [La Historia de la Vida]Adaptado de www.criacionismo.com

 

La fe selectiva de Mlodinow

La fe selectiva de Mlodinow

A los 15 años, leí el clásico Uma Breve História do Tempo [Breve historia del tiempo], de Stephen Hawking. No entendí mucho en aquella época, pero el libro fue una contribución más para reforzar mi gusto por la ciencia. Por eso mismo, la entrevista publicada recientemente en el sitio de la revista Veja con el amigo y coautor de Hawking, Leonard Mlodinow, llamó mi atención. En la década de 1980, Mlodinow trabajó como guionista en las series de televisión McGyver – Profesión: Peligro y Jornada en las Estrellas: La Nueva Generación. A continuación, algunos párrafos de la entrevista, acompañados de pequeñas observaciones mías entre corchetes y una nota al final.

 

En El Gran Proyecto, usted y Hawking afirman que no necesitamos de Dios para explicar el universo. ¿Por qué?

Algunas personas tienen la manía de tratar la ciencia como un monstruo que quiere dominar el universo. La ciencia no tiene nada en contra de la religión o en contra de la filosofía. La ciencia dice que todo sigue un conjunto de leyes. Queremos saber cuáles son esas leyes, y no creemos que haya excepciones o milagros. No tratamos de desacreditar los milagros, pero asumimos que no existen porque nunca fuimos capaces de reproducirlos en un laboratorio. [Si la lógica fuera esa, ¿qué decir de la macroevolución y del Big Bang, que tampoco fueron y ciertamente nunca serán reproducidos en el laboratorio. Si realmente fuese así, muchos conceptos en ciencia deberán ser descartados por el hecho de no poderlos verificar en el laboratorio.] Si hay un Dios invisible e indetectable, se lo dejamos a los teólogos. Solo queremos descubrir las leyes de la naturaleza sin que las personas se enojen con nosotros. [De hecho, no es necesario enojarse con los científicos, ya que la mayor parte de ellos está sinceramente interesada en buscar la verdad de los hechos. Pero lo que da rabia es ver a algunos científicos atreviéndose a ir a los medios a hacer declaraciones que no les competen, como cuando hablan sobre la teología, la Biblia o la existencia de Dios. Deberían seguir el consejo de Mlodinow: dejen esos asuntos a los teólogos.]

 

¿Usted cree en algún dios?

En cierta manera, sí. A pesar de creer en las leyes de la Física, parece que no existe una razón para explicar por qué esas leyes existen [cursiva mía]. ¿Por qué las cosas no suceden aleatoriamente? Quizás sea ese el milagro: el Universo sigue las leyes de la naturaleza. Quizás esas leyes que rigen el Universo sean la definición de “dios”. [Mlodinow está llegando cerca de la verdad, pero, como sucede frecuentemente con los científicos entrenados en el naturalismo filosófico, retrocede antes de dar el último paso. Aunque casi reconozca que la existencia de leyes y no la aleatoriedad del Universo – léase entrelíneas diseño inteligente – constituyan una idea extraña desde el punto de vista de la casualidad y del afinalismo, Mlodinow no hace la pregunta crucial: Si existen proyectos y leyes, ¿no habría por detrás de ellos un Proyectista, un Legislador? ¿De dónde surgieron esas leyes que rigen el Universo? ¿Y cómo podría existir la realidad antes de esas leyes? ¿Se habrían creado a sí mismas?]  Es una noción bien diferente de un ser que está allá arriba metiendo el dedo en la vida de las personas y haciendo milagros. La Física busca explicaciones simples para describir el mundo que experimentamos. [Mlodinow deja escapar su (pre)concepto equivocado de Dios – muy común también entre los neo ateos como Richard Dawkins y otros. Según la Biblia, Dios no “mete el dedo” en la vida de las personas. Él actúa para el bien eterno de todos, tan solo cuando es invitado. Mlodinow parece querer creer en un Dios, pero no lo conoce como para hacerlo].

 

¿Dios no sería una explicación mucho más simple que la compleja Teoría de las Supercuerdas, por ejemplo?

Sería excelente si la explicación de todo fuera Dios. Albert Einstein dijo que los científicos tratan de hacer todo de la manera más simple posible, pero de manera ingenua. [¿Y quién dijo que creer en el Dios bíblico transforma a las personas en ingenuas? Grandes contribuciones científicas del pasado – y también en el presente – fueron dadas por científicos teístas.] Esa explicación – de que Dios está por detrás de todo – no sirve, por ejemplo, para describir la velocidad con la que un objeto caerá de un edificio y prever su trayectoria [para eso existe la ciencia y la racionalidad; por eso tenemos un cerebro planificado de tal manera que nos  posibilita comprender la realidad que nos rodea]. Si sirviera, ahí sí sería una explicación simple, pero eso no quiere decir absolutamente nada. Descartamos ese tipo de noción. La civilización no habría ido muy lejos pensando de esa manera.  [La ciencia nació pensando más o menos de esa manera…]

 

Usted habla como si la Teoría de las Supercuerdas, ampliamente discutida en el libro, ya hubiera sido verificada en la práctica, lo cual no es el caso. ¿Cuál distinción hace?

Nadie mostró que la Teoría de las Supercuerdas no es verificable [y nadie tampoco “mostró” que Dios no existe…]. Decimos, sin embargo, que no sabemos cómo vamos a verificarla [¡cuánta inseguridad!] Estoy de acuerdo en que cuanto más tiempo pasa sin que una teoría sea probada, el desinterés crece y los científicos se ocupan de otros temas. Exigimos que las teorías sean verificables, pero no necesita ser hoy [y, aun así, siguen creyendo en esas teorías no verificables y despreciando las evidencias de la confiabilidad de la Biblia y de la existencia de Dios. Romanos 1:20, 21]. Algunas tardan mucho. Einstein tardó 11 años para formular la Teoría General de la Relatividad.

 

La afirmación sobre la existencia de múltiples universos ¿puede tener el mismo impacto que el descubrimiento de que la Tierra no es el centro del Universo?

Antiguamente era natural pensar que todo en el Universo estaba al servicio de los seres humanos. La Revolución Copérnica (de Nicolau Copérnico, astrónomo que formuló, en el siglo XVI, la teoría de que el sol es el centro del Sistema Solar, contrariando la creencia vigente de que ese puesto pertenecía a la Tierra [recordando que esa creencia vigente se debía a la filosofía aristotélica y no a la Biblia, como algunos piensan] nos trajo la noción de que la Tierra no está en el centro de todo. Similarmente, la Revolución Darwiniana nos dijo que la humanidad no es la esencia de la vida [a los darwinistas siempre les gusta hacer esa asociación Copérnico/Darwin, pero se olvidan de que ambos nunca negaron a Dios; Copérnico era profundamente religioso y Darwin se hizo agnóstico, no ateo]. Si la Revolución de los Multiversos fuera verdadera, ni nuestro universo es el centro: existe una infinita variedad de cosas sucediendo, y no hay lugares o seres favorecidos. [Otra vez entra en escena la fe en la ciencia, ya que la teoría de los multiversos es pura especulación.]

 

Al final del libro, usted y Hawking afirman que la Filosofía está muerta. ¿Cómo es eso?

Llegué a comentar con Stephen que no deberíamos publicar eso. Originalmente, la frase fue formulada de otra manera. Algo como: “como herramienta para aprender sobre el mundo físico, la Filosofía está muerta”. Él estuvo de acuerdo, pero dijo que así no causaría impacto. Por cierto, hubo impacto, pero eso también nos afectó, dado el número de filósofos que quedaron furiosos. Lo que queríamos decir es que hace muchos y muchos siglos los efectos naturales no tenían una explicación razonable, a pesar de estar pautados por la Filosofía. Hoy, los instrumentos de la Filosofía no permiten enviar sondas al espacio, o crear nuevas tecnologías para mejorar la vida de las personas. Con la Física podemos observar el mundo, formular una teoría, armar un experimento y hacer provisiones. Las teorías son verificables, pero los milagros no. Fue en ese sentido que afirmamos que la filosofía estaría muerta. [¿Y los multiversos y las supercuerdas que no pueden ser verificados? ¿Filosofía? ¿Y el propio naturalismo que sirve de base ideológica para muchos científicos? ¿Es también filosofía? ¿Estaría muerto? Sabemos que no.] […]

Nota final. Estoy en desacuerdo con Mlodinow cuando afirma que la creencia en Dios termina limitando las investigaciones. En verdad, como ya dije, los primeros científicos aportaron al avance de la ciencia justamente porque querían entender el mundo creado por Dios. La curiosidad es un don que nos fue dado por el Creador y el intelecto debe ser aplicado tanto a la investigación científica como a la teológica. Para mí, Isaac Newton fue uno de los mejores ejemplos al respecto. Curiosamente, mientras Mlodinow de cierta manera niega la existencia del Dios judeocristiano, sigue creyendo en teorías aún no comprobadas experimental y observacionalmente: las teorías de las supercuerdas y de los multiversos. Eso es lo que yo llamo fe selectiva.

Adaptado del artículo escrito por Michelson Borges

 

El baile de las hipótesis

El baile de las hipótesis

Desde adolescente siempre me gustó la lectura. Cuando tenía 15, leí Una breve historia del tiempo, de Stephen Hawking. Me apasionaba leer artículos de la revista Muy Interesante acerca del origen del universo. También leí el libro El baile del Universo, de Marcelo Gleiser, un físico brasileño que defiende apasionadamente la Teoría del Big Bang. De tanto leer sobre las teorías de los orígenes, comencé a creer casi piadosamente que una gran explosión había dado origen al Universo. Me convencí de que Dios podría haber sido el que “encendió la chispa” de esa gran explosión universal.

Actualmente, después de varias décadas de lectura y análisis, algunas certezas de mi adolescencia se muestran frágiles, aunque sus defensores y los medios de comunicación alineados las hayan presentado como verdad científica. Dos noticias recientes demuestran que no siempre es bueno confiar ciegamente en los hombres de ciencia. En realidad, no deberíamos confiar en ninguna declaración humana. Mucho menos deberíamos dar crédito a todo lo que anda dando vueltas en Internet acerca del tema.

El año pasado, algunos científicos afirmaron haber descubierto evidencias de las ondas gravitacionales primordiales, fluctuaciones que habrían sido ocasionadas por la supuesta inflación cósmica, periodo del Universo en el cual habría aumentado de tamaño de manera espantosa en una fracción de segundos. El descubrimiento fue conmemorado no solo como una evidencia del Big Bang, sino como el efecto previsto por una de las hipótesis acerca de los primeros momentos de nuestro Universo. Pero no era tan así.

El sitio Inovação Tecnológica [Innovación Tecnológica, sitio en portugués] explicó: “La teoría de la inflación cósmica, elaborada hace cerca de 30 años por Alan Guth y Andrei Linde, propone que esa etapa de crecimiento exponencial del Universo en las fracciones de segundos posteriores al Big Bang dejarían marcas en la radiación cósmica de fondo, una radiación de microondas presente en todo el cielo y que los científicos creían ser un vestigio del Big Bang. […] El anuncio del ´descubrimiento´, hecho en marzo del año pasado, fue saludado por algunas revistas como el ´descubrimiento del siglo´, pero inmediatamente suscitó cuestionamientos de varios científicos, que contestaron los datos del  BICEP2 alegando justamente que la polarización detectada podría ser debida al polvo presente en la galaxia.

Y el ´papelón´ parece haber sido provocado por un error bastante grosero: en su medición, los científicos usaron un mapa de la radiación cósmica de fondo sin ninguna especificación, retirado de una presentación hecha en un congreso.” Note que esa famosa radiación de fondo es la base que hace creer a los científicos la existencia de un Big Bang. Con base en una hipótesis, se supone que, si el Universo se expandió a partir de un punto, aún debe estar en expansión. Entonces surge una segunda hipótesis, fundamentada en la primera. Pero esa tampoco cuenta con evidencias concluyentes. Infelizmente, muchas personas que leen acerca de dichas ideas o ven documentales y programas televisivos creen que  son hechos comprobados.

¿Cuántos sabrán que ese “descubrimiento del siglo” era falso? ¿Quién pedirá disculpas por la fanfarria sensacionalista hecha en los medios? La conclusión de un artículo acerca del asunto es reveladora: “No se puede descartar el modelo de la inflación por esto, pero es necesario realizar más trabajos para encontrar las pruebas previstas por dicho modelo. Ahora, es necesario volver al laboratorio y buscar nuevas evidencias.” Cuando la hipótesis interesa a los naturalistas, aunque carecen de evidencias, ellos trabajan sobre ella. No la descartan y salen en búsqueda de nuevas evidencias. Sin embargo, cuando el asunto es diseño inteligente y/o creacionismo, ellos ni siquiera se toman el trabajo de analizar los argumentos…

Pero hay más: un nuevo modelo, que mezcla correcciones cuánticas en la teoría de Einstein, sugiere que realmente no hubo Big Bang. Otro golpe para la teoría. La idea es que el Universo no comenzó, sino que siempre existió. “La singularidad del Big Bang es un problema para la relatividad, porque las leyes de la física ya no tienen sentido para ella”, afirma Ahmed Farag Ali, investigador de la Universidad Banha, en Egipto. Él y el coautor Saurya Das, de la Universidad de Lethbridge, en Alberta, Canadá, mostraron que ese problema puede ser resuelto si creyéramos en un nuevo modelo, en el cual el Universo no tuvo principio, y no tendrá fin. Los físicos se basan en el trabajo del físico David Bohm que, en los años 1950, exploró lo que sucedería si sustituyéramos por trayectorias cuánticas la trayectoria más corta entre dos puntos en una superficie curva.

En su estudio, Ali y Das aplicaron las trayectorias bohminianas a una ecuación que explica la expansión del Universo dentro del contexto de la relatividad general. Así, el modelo contiene elementos de la teoría cuántica y de la relatividad general, y describe el Universo como lleno de fluido cuántico, que sería compuesto de gravitones, partículas hipotéticas que medirían la fuerza de la gravedad. Los medios populares, como siempre, dan gran exposición a las hipótesis nacidas en la cabeza y en las computadoras de algunos teóricos ávidos de reconocimiento. Es el tipo de noticia que se desparrama como reguero de pólvora, aunque no haya ningún hecho.

Fuera del campo de la creatividad, ¿es posible un universo eterno? ¿Qué tipo de mecanismo/fenómeno estaría haciendo que las leyes de la termodinámica no sean aplicables a ese universo? ¿Cómo explicar que aún exista energía disponible en un sistema cerrado? ¿Y el tiempo? ¿Cómo podemos estar aquí, ahora, en el hoy, si el tiempo fuera una línea “arrojada” una eternidad atrás? Sin un comienzo de tiempo no podríamos estar aquí, ahora. Están cambiando al Dios eterno por una materia y una energía eternas. En ese baile de hipótesis, ¿cuánto tiempo durará esa idea hasta que otros teóricos propongan una nueva? La hipótesis de los multiversos, de los cuales no existe siquiera una evidencia, está allí para probar que, en el campo de las especulaciones, todo vale. ¿Dios creó el Universo? ¡Claro que no!, dicen los naturalistas. ¿En lugar de uno, podría haber mil millones de universos, aunque nunca hayamos visto otro además del nuestro? Puede ser…

La materia ¿es eterna, aunque no existan evidencias reales/empíricas al respecto? Algunos creen que sí. Fe por fe, me quedo con la más lógica: (1) todo lo que tuvo un principio tuvo una causa; (2) el Universo tuvo un comienzo (y todo parece indicar que sí); por lo tanto, (3) el Universo tuvo una causa. [MB] Y estoy en buena compañía en esa conclusión: el famoso físico brasileño César Lattes (sí, ese mismo, el del currículum Lattes) también creía en un Universo que tuvo principio. Es más: creía que Dios había sido el responsable por dicho comienzo. ¿Dudas? Lee aquí (sitio en portugués). Frente a tan grande baile de hipótesis, prefiero quedarme con una certeza: “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre.” (1 Pedro 1:24 y 25).  

Por Michelson Borges

El Arca de Noé

El Arca de Noé

  1. ¿Se encontró el Arca de Noé?

No. Varias expediciones ya buscaron el arca, pero sin éxito. Algunas formaciones rocosas en forma de barco fueron encontradas en la región del Ararat, pero no hay nada especial acerca de ellas. Existen innumerables relatos de personas que afirman haber visto el arca, pero no hay ninguna evidencia para apoyarlos. Parece improbable que el arca sea encontrada. Se deben considerar con cautela afirmaciones de que el arca fue encontrada y que más recursos serían necesarios para comprobarlo.

  1. ¿Cómo podrían todas las especies antediluvianas entrar en el arca?

Esto no sería necesario. El arca fue proyectada para incluir tan solo a los vertebrados terrestres – aquellos que caminan sobre la tierra y respiran por las fosas nasales (Génesis 7:22). Eso no incluye animales marinos, lombrices, insectos o plantas. Hay menos de 350 familias vivas de vertebrados terrestres. La mayoría de estos sería del tamaño de un gato doméstico o menor. Si cada familia fue representada en el arca por un par, con algunas pocas familias limpias representadas por siete pares, el arca necesitaría acomodar menos de 1.000 individuos. Probablemente podría acomodar diez veces ese número. La cuestión del espacio para los animales en el arca no es una preocupación tan seria.

  1. ¿Es razonable suponer que cada familia taxonómica podría ser representada por un único par ancestral en el arca? ¿Eso no requiere tasas mayores de evolución después del diluvio?

Algunas familias, en el sentido taxonómico, pueden representar grupos con más de un par ancestral. Sin embargo, un único par puede haber sido suficiente en muchos casos. Algunas especies poseen variabilidad genética suficiente para producir variaciones morfológicas equivalentes a diferentes géneros. Las tasas de variación morfológica pueden depender del grado de aislamiento genético y de la extensión del estrés ambiental, más allá del tiempo.

  1. ¿Y en cuanto a la comida, agua y saneamiento para todos esos animales?

Esas cuestiones no se discuten en las Escrituras. El agua de lluvia podría estar disponible, por lo que su almacenamiento sería innecesario dentro del arca. Los alimentos sí fueron almacenados en el arca (Génesis 6:21-22). El Dios que anunció el diluvio podría haber instruido a Noé acerca de cómo preparar el arca y Aquel que condujo a los animales al arca, ciertamente podría gestionar la logística necesaria para cuidarlos.

  1. ¿Cómo pudieron dispersarse lejos del arca algunos animales especializados en ciertas dietas, como los koalas?

Las plantas proveyeron la dieta original a todos los animales terrestres (Génesis 1:29-30). Sucedieron grandes cambios en la dieta, pero no tenemos registros de cómo sucedió. La mayoría de las especies pudo sobrevivir con alimentos alternativos, por lo menos por algún tiempo.

Actualmente, la dieta de los koalas está restricta a hojas de eucalipto, pero no sabemos si siempre fue así. Ellos pueden haberse especializado en esta dieta después de haber llegado a Australia. Ni siquiera sabemos si los koalas existían antes del diluvio, o si ellos se desarrollaron a partir de algún antepasado que fue preservado en el arca. Probablemente no haya una manera segura de encontrar la respuesta.

  1. ¿Cómo podrían los animales encontrar el camino hacia Sudamérica o hacia Australia a partir del arca?

No sabemos, pero parece probable que los animales fueron guiados de manera sobrenatural hacia el arca, y nuevamente para dispersarse a partir de ella. Algunos pueden cuestionar esta actividad sobrenatural, pero eso está implícito en toda la historia del diluvio. La actividad sobrenatural no significa necesariamente que las leyes de la naturaleza fueron violadas, pero que los eventos fueron dirigidos por seres inteligentes. Tanto en Sudamérica como en Australia hay animales que claramente migraron de sus respectivas áreas. Algunas islas poseen animales que pueden haber llegado allí a través de balsas naturales y parece probable que estas balsas hayan sido un método importante de dispersión. Sin embargo, no sabemos a ciencia cierta cómo los animales se dispersaron después del diluvio.

  1. ¿Qué interrogantes aún no resueltos acerca del arca son de mayor interés?

¿Cuántos tipos diferentes de animales fueron salvados en el arca y quiénes son sus descendientes? ¿Cómo los vertebrados terrestres pasaron del arca a su distribución actual?

 

Referencias bibliográficas:

[1] Para una discusión creacionista acerca del espacio del arca ver: Woodmorappe J. 1994. The biota and logistics of Noah’s ark. In Walsh RE, editor, Proceedings of the Third International Conference on Creationism, July 18-23, 1994. Pittsburgh, PA: Creation Science Fellowship, pp. 623-631.

[2] Wayne RK. 1986. “Cranial morphology of domestic and wild canids: the influence of development on morphological change”. Evolution 40:243-261; see also the FAQ on Change in Species.

[3] Parsons PA. 1988. “Evolutionary rates: effects of stress upon recombination”. Biological Journal of the Linnean Society 35:49-68.

[4] Una discusión creacionista de la biogeografía de Sudamérica se da en: Gibson LJ. 1998. “Historical biogeography of South America, Part I: living vertebrates”. Geoscience Reports 25:1-6; (b) Gibson LJ. 1998. “Historical biogeography of South America, Part II: fossil vertebrates”. Geoscience Reports 26:1-6.

Por qué creo en la creación

Por qué creo en la creación

¿Es real Dios? ¿Merece confianza la Biblia? ¿Cómo entender el relato del Génesis? ¿Creó Dios el mundo y sus criaturas en una semana literal? ¿Sucedió eso sólo hace unos 10.000 años? ¿Cómo pueden esos relatos ser veraces cuando tantas mentes brillantes proponen algo muy diferente?

 

Preguntas de niño

Yo me hacía preguntas como esas desde cuando era un niño. Mis padres hicieron lo mejor que pudieron para contestarlas. Y por bastante tiempo, acepté sus explicaciones. Pero llegó un momento cuando simplemente no pudieron contestarme a satisfacción mía.

Recuerdo que en quinto o sexto grado comencé a pensar que en el mundo natural ocurren pequeños cambios con el paso del tiempo. Si cultivar un rosal introduciendo gradualmente cambios lleva a un rosal que produce rosas violetas o incluso negras, ¿por qué no puede ser cierta la evolución tal como la plantean los naturalistas?

Le pregunté a mi padre y él me dijo que la “microevolución” puede ocurrir, cambiando el color de una rosa o el aspecto de un perro. En cambio la “macroevolución”, que consistiría por ejemplo en convertir un cerdo en una vaca, o un perro en un gato, no puede suceder. Le pregunté por qué no, si el proceso duraba mucho, mucho tiempo. Nadie, ni siquiera mi padre, parecía ser capaz de explicármelo.

Por Sean D. Pitman – Continuar leyendo artículo original